Ven, acércate. Ven, más cerca. No temas, sólo quiero que tu olor llegue a mí mientras tu oído me presta atención, quiero decirte unas palabras:
Ahora que estás sintiendo mi alma, ahora que estás cerca, y previo al abrazo que te has ganado y que necesitamos, quiero decirte unas cosas. Muchas, en realidad, podría decir muchas palabras, muchas por cada uno de tus gestos y miradas, muchas por cada una de tus palabras. Pero te resumiré, que los abrazos no admiten espera.
No importa las noticias que recibamos, no importa lo mal que lo podamos pasar en consecuencia a lo que nos han dicho. Lo que importa es como vivamos hasta ese momento. Lo que importa es que no nos vengamos abajo, que tomemos "eso" como una excusa para amar más intensamente, para abrazar más frecuentemente, para besar más apasionadamente. Concentrar todo lo que podamos vivir en el menor tiempo posible, juntar a todas las personas que pueden ser importantes en nuestra vida y decirles que les quieres a todos, mirar sus sonrisas y sus gestos, y nunca olvidarlos, pase lo que pase, ocurra lo que nos ocurra. Sentir la mejor compañía en los mejores momentos, y la compañía excelsa en los peores segundos. Saber que siempre habrá alguien que te coja la mano cuando estés mal, te levante y te ayude a caminar hasta que no sea posible seguir, ya que será entonces cuando empieces a caminar de verdad. Tener cerca a quien te llene y alejar a quien te quiera vaciar es buen consejo, mirar a quien merezca tu energía y que te mire, besar a quien tenga buen sabor para tu alma y estar junto a quien quiera estar contigo. Hasta el final, venga cuando venga. Hasta que tu cuerpo no pueda más. Hasta el infinito.
Fácil es decir esto desde la lejanía, pero difícil es poder acercar gestos. Sentir lo que se siente cuando no se siente nada. Luchar, en general, y ganar algo inganable. ¿Inganable? ¿Por qué? Sólo se pierde cuando se rinde, mientras, son experiencias nuevas. Por tanto, no hay que rendirse, hay que respirar y sonreír, ir de la mano de quien sea tu motor, disfrutar de lo que tengas alrededor, y pelear por seguir disfrutando de las compañías. Nunca, nunca jamás rendirse, nunca caer y quedar en el suelo, nunca olvidar y dejar pasar. Siempre un paso adelante, que por muy angosto que sea el sendero, merece la pena ver lo que hay detrás de aquel monte nevado.