jueves, 31 de enero de 2008

Todo es oscuridad, frío y hielo. Todo lo que se ve, lo poco que se ve, recuerda a una escena tétrica, plantas muertas alrededor, piedras heladas por doquier y nada de vida a la vista. Todo parece indicar que la vida se acabó, que la lucha finalizó, que aquello por lo que dimos la vida, dejó de valer la pena. Nuestro esfuerzo, nuestro sudor, nuestras lágrimas, nuestra sangre y nuestras vidas, perdidas inútilmente. Tanta energía gastada tontamente, tantas horas perdidas, tanto odio engendrado erróneamente, tanto... Tanto amor desaparecido.

Soy un corazón helado y un alma errante. Soy aquello que nadie quiere, yo represento la parte más oscura del amor, la parte del rechazo.

¿Por qué amar? ¿Por qué sonreír? ¿Por qué mostrar los sentimientos? ¿Por qué confiar en los demás? ¿Por qué besar, abrazar, amar? ¿Qué es lo que nos lleva a las personas a sentir todo esto hacia otra persona? ¿Qué es lo que nos invita a olvidar toda lógica en favor de unos sentimientos que ya sabemos que no son razonables? ¿Qué nos lleva a sentir un encogimiento del estómago cuando una persona concreta se acerca, cuando nos mira, cuando nos abraza, cuando nos besa? ¿Qué razones tiene el corazón para sentir? ¿Qué razones nos da para olvidarnos de todo lo razonable y nos invita a lanzarnos al vacío que supone el amor? ¿Qué razones, por qué continuar amando cuando nos han matado en vida, cuando nos han rechazado, cuando han apagado cualquier rastro de amor en nuestras palabras, nuestras miradas, nuestros gestos?


Ninguna.

El amor es así, no sólo se niega a cualquier tipo de raciocinio, sino que además va en contra de toda lógica. Cualquier explicación al respecto es inútil. No hay nada que haga comprender a los demás por qué hacemos lo que hacemos, por qué amamos, por qué queremos besar sólo a Esa persona, o por qué no miramos a nadie más.

¿Pero es recomendable sentir todo eso? ¿Es de verdad coherente enamorarse? Buenas preguntas, malas respuestas. No nos ponemos de acuerdo al respecto, nadie coincide en la respuesta concreta. Imposible, absolutamente. Y sin embargo, a final de cuentas, todos hacemos lo mismo.

Comenzamos por sentirnos heridos. Siempre empieza así la historia. Luego, con cualquier excusa, buscamos a una persona que nos llene, pero no aparece. Luego, cuando pensamos lo contrario, conocemos casualmente a un hombre o una mujer que al principio nos cae bien, pero nada más. Comenzamos a hablar, a reír, a compartir chistes, a intercambiar largos discursos... y luego vienen las reuniones para tomar café. Poco a poco nos vamos acercando, vamos compartiendo más cosas, hasta que llega un momento en el que las miradas se cruzan y los corazones comienzan a latir fuertemente, al compás. Ese es el momento, ya ha surgido. Pero ninguno de los dos dice nada. Seguimos amando en silencio, esperando a que la otra persona dé el paso, pero vemos que no se atreve, y comienza el sufrimiento. Por miedo a un fracaso, a un rechazo, no decimos nada, nuestra mente se nubla, y sólo pensamos en esa persona, y en lo feliz que serían nuestras vidas con ella. Pero cada día se ve más lejos esa vida... hasta que de repente, surge el tema entre los dos. Se comienza a hablar al principio en tercera persona, hasta que la una se entera de que la otra siente amor. Ese es el momento de la perdición. La lógica nos abandona, el calor nos aprieta, y sentimos la necesidad de besar, de abrazar, de amar. Todo comienza a ser de color de rosa, la vida parece bonita, y los problemas desaparecen...


La próxima semana, segunda parte.

miércoles, 2 de enero de 2008

¿Por qué nunca te has fijado en mí? ¿Por qué nunca has querido mirarme a los ojos, deseosos de encontrarse con los tuyos en una mirada intensa y especial, una mirada en la que verías lo que siento por ti? ¿Por qué no has querido sentir nunca el roce de mis labios, el tacto de mi piel, el sentido de mi amor? ¿Por qué no compartir conmigo mis sentimientos, mis sonrisas, mis lágrimas, mis éxitos y fracasos, mis caricias y abrazos, mis gozos y lamentos? ¿Por qué nunca te has molestado siquiera en saber que existo?

Sabes que te quiero. Sabes que te necesito. Sabes que eres lo único que me motiva a seguir luchando día a día en este mundo frío, solitario, sombrío y decadente que nos ha tocado vivir. Sabes que cada noche sueño contigo, que cada día vivo contigo, que siempre te tengo en mi cabeza y mi corazón, que te espero, que deseo que me mires a los ojos, que me toques, que me hagas sentir una persona viva, porque sabes que ahora mismo no lo soy. Sabes que no hay otra cosa en este mundo que desee más que tu amor, tu cariño, tus caricias, tus besos, el contacto con tu cuerpo o el roce de tu piel, sentir tu respiración junto a mí y tu corazón palpitar fuerte a mi encuentro.

Siempre me he imaginado cómo sería nuestro primer beso, lo tengo todo bien calculado, a la espera de hacerse realidad, a la espera de que te decidas a dar ese paso que deseo tanto, que necesito tanto. Primero te acercarías lentamente, mirándome a los ojos fijamente con esa mirada tuya que sabes que no puedo resistir, sonriendo, humedeciéndote los labios con tu lengua, esa lengua que sabes deseo me recorra todo el cuerpo junto a tus labios, haciéndome vibrar completamente. Luego, sonreirías, respondiendo así a mi sonrisa y mi mirada, posteriormente harías un amago de besarme, retirarías la cara, sonreirías de nuevo, y te lanzarías a juntar tus labios con los míos, tu nariz con mi nariz, tu mundo con mi mundo. En ese momento nada existiría excepto tú, nada me importaría excepto tú, nada me haría sentir excepto tú. Sólo habría una vida, la de tus labios. Sólo un mundo, el de tus ojos. Sólo un alma, la nuestra.

¿Te imaginas que pudiese ser realidad? Yo lo pienso contínuamente, todos los días anhelo que ese momento se produzca, que por fin te fijes en mí y me beses, me ames, me abraces cuando lo necesite y cuando no lo quiera, que será cuando más lo necesite.

Todo mi mundo depende de ti, toda mi alma necesita tu energía para seguir con vida. No sé respirar sin que tú me llenes los pulmones, no sé sonreír sin que tu sonrisa me muestre como hacerlo, no sé amar sin que tú me ames. Pero tú nunca te has fijado en mí, no sabes que existo, a pesar de hablar todos los días conmigo, no sabes que amo, a pesar de que mi alma te lo dice a gritos, no sabes que deseo tu cariño, a pesar de que mis ojos te lo muestran cada vez que me miras con desdén. No, no lo sabes. No sabes lo que se sufre cuando sabes que tienes al amor de tu vida enfrente tuya, todos los días lo ves, todos los días le hablas, todos los días lo quieres, y sin embargo esa persona ni siquiera se molesta en saber que estás ahí, que sólo tiene que sonreír para mover tu mundo, que sólo tiene que amar, para mover tu universo.

Es triste vivir así. Es vivir sin vida. Vivir de ilusiones es una vida sin cimientos, frágil y arriesgada. Es mi vida. A pesar del paso del tiempo, y de que cada día pierdo más esperanzas de conseguir que me ames, en el fondo, sigues siendo lo único que me mantiene en este mundo que nunca ha hecho más que provocar mi sufrimiento y mi tristeza, mi ira y mi pena. Y sin embargo ni siquiera sabes que te quiero. O sí, y no me quieres. O ni te lo has planteado ni una sola vez, a pesar de los avisos de todo mi ser. Creo que eres la única persona que no se ha dado cuenta, o no, a lo mejor sí te has fijado y no me quieres corresponder. O a lo mejor es que me quieres hacer daño con tu comportamiento, para alejarme de ti, para hacerme huir, o hacerme daño simplemente. ¿Y qué es lo que he hecho yo para que no me ames? Pensaba que me querías, y no parece que sea así. He intentado quererte, he intentado amarte y besarte, y ni te has molestado en dejarme hacerlo, sólo has huído, me has apuñalado sin mirarme siquiera. O a lo mejor son sólo imaginaciones mías. A lo mejor todo me lo invento, a lo mejor no hay nada por tu parte, a lo mejor no tienes sentimientos y nunca querrás compartir tu vida conmigo. Es posible, pero me resisto a creerlo. Me resisto a pensar que no eres como yo deseo, me resisto a ver a la persona que sé que no hay. Quiero pensar que algún día me amarás, que seguirás siendo mi fuente de energía, que tus abrazos me harán sentir, que tus labios me harán notar, que tu cuerpo me hará amar. Algún día te darás cuenta de todo, te darás cuenta de lo que siento por ti. Estarás lejos de mí, seguro, con otra persona que de sobra sabes no te querrá como yo lo hice, o lo hago, o lo haré. No sé si para entonces será tarde, o no, no sé si te estaré esperando o habré hecho mi vida, si es que eso puede ser posible sin ti. Pero sí sé que entonces me mirarás, aunque no me tengas delante, y sabrás lo que podría haber sido amar de verdad.