Pues sí, yo te quería. Quería estar contigo, ser feliz a tu lado, hacerte feliz, amarte y darte una vida decente junto a mí. Nadie sabe el esfuerzo que he tenido que hacer para intentar conseguirlo. Nadie lo sabe, nadie sería capaz de cuantificarlo. Pero pensaba que merecía la pena.
Sí, mi vida es una mierda. Completamente. Hasta mi salud se está resintiendo. Ando muy mal de trabajo, muy mal de dinero, muy mal de suerte, y mi salud está empeorando. Todo me sale al revés, y tú, que se supone que es quien me quería, no me has ayudado a sonreír, al contrario, me has hecho llorar injustamente. Todos los días recordándome mi infelicidad, en vez de ayudarme a olvidarla con una simple sonrisa tuya...
Eras casi todo lo que podía esperar de la mujer ideal. Guapa, alta, amable, simpática, muy atractiva, con trabajo estable, casa, sana, tu pelo me encanta, y tu sonrisa también. Tu forma de ver la vida me parecía correcta, aunque no perfecta, y pensé que podríamos hacer grandes cosas juntos. En vez de eso no hemos hecho nada. No me has querido, realmente, me has usado para algo que no sé bien que es, pero que me ha hundido. ¿Realmente has llegado a sentir algo por mí? ¿Realmente has querido estar a mi lado? Porque muchos días, casi todos, te he dado la razón en tus sermones hacia mí, pero te he pedido que me ayudaras a solucionar esos problemas míos que no te gustan. Sin embargo no lo has hecho, al contrario, has ido endureciendo el tono. Como si yo pudiese arreglar mi vida de un día para otro, ojalá, pero lo cierto es que voy lento, por desgracia, porque no he tenido suerte, como tú. Lo que sí he tenido siempre y tengo es más empatía y comprensión acerca de la situación de los demás, he intentado ayudar si ha sido posible y la persona merecía la pena. Pero eso tú no lo has hecho conmigo. Mucho decir a todo el mundo que yo era tu novio, pero no lo has demostrado, sólo con palabras. Ciertamente me has decepcionado en ese aspecto.
Por desgracia soy así, como tú no quieres, y mientras no lo pueda cambiar, seguiré siéndolo, ojalá sea por poco tiempo. Por desgracia tú eres así, como yo no quiero, y he intentado hacerte comprender que debías cambiar, sin resultado. Por desgracia tú eres así, y yo te quiero.
Ojalá entiendas todo esto, hablemos, comprendas que ambos deberíamos cambiar algunas cosas, y funcionemos bien juntos. De verdad lo quiero. Porque a pesar de todo he estado a gusto contigo. A pesar de todo te quiero.