Suerte, que no estás. Vida, que no eres vida. Lucha, que no pareces merecer tal nombre, a la vista de los resultados. Os habéis confabulado para estrangular toda mi alegría y mi energía, se ve que veíais que me sobraba. ¿Qué es lo que buscáis, qué es lo que queréis de mí? Únicamente quiero poder dormir tranquilo por las noches, sin pensar en todo lo malo que me espera al día siguiente. Únicamente quiero poder ir con la cabeza bien alta y poder decir que no debo nada a nadie. Únicamente quiero poder saciar mi sed cuando la tenga, mi hambre cuando me apetezca, mi sueño cuando encuentre un buen lugar para dormir. Pero nada, todos los intentos en vano son, o peor, cuando acaban las oportunidades de mejorar estoy peor que al principio. Busco, rebusco, pregunto, llamo, investigo, sin resultado. Estoy al borde del colapso, al borde de la locura, a punto de explotar sin dejar rastro después y desaparecer tal como parecen querer las circunstancias...
Expresiones de desahogo por doquier barren este lugar lleno de letras tristes y alegres, apenadas y contentas por estar aquí.
viernes, 11 de noviembre de 2011
La oscuridad vuelve a acechar a mi realidad, deseando que se desintegre para quedarse con los pedazos y utilizarlos en beneficio propio. El frío vuelve a anhelar mi calor, para deshacerlo y olvidarlo en la eternidad de las sombras de la tristeza. Todo aquello que podría ser, no es, todo lo que no debería ser, es. Los peores augurios vuelven a aflorar como suceso, la buena suerte sigue desaparecida, y los acontecimientos invitan a parar el mundo y bajar para buscar en otro lugar una vida mejor. O al menos una vida vivible.
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