viernes, 28 de enero de 2011

Reflexión de viernes tarde

Todo aquello que siento es falso. Todo aquello que veo es mentira. Todo aquello que oigo no existe. Todo es como no comprendo, todo es lo que no parece, todo es diferente a lo que yo quiero.

¿Qué quiero? Pues evidentemente a ti. Parece mentira que no lo sepas... Quiero que me mires y sonrías, quiero que te acerques y me beses, quiero que me llames y mi estómago responda con una sensación de falta de ti que me impida sentir otra cosa que no sean tus llamadas, tus sonrisas, tus besos y tus caricias. Quiero que tu compañía sea eterna, quiero que mi compañía te sea eterna, quiero que no nos separemos, que permanezcamos juntos en el camino, a pesar de baches, charcos, subidas y bajadas...

Quiero sentirme vivo gracias a ti, quiero que mi mayor preocupación en esta vida sea con qué te voy a sorprender hoy, quiero ser feliz, quiero vivir. Quiero sentir que estás junto a mí, quiero estar contigo, quiero hacerte feliz y que no desees otra cosa más que mi compañía.

Quiero tantas cosas... pero la realidad es bien distinta. No sólo no te tengo, sino que ni siquiera sé si existes, y en caso de ser así, dónde estás y cuándo te encontraré. Mis preocupaciones son muchas más que tu sorpresa, a no ser que la quieras mala, y eso no es que me haga vivir precisamente... más bien vagar. Errar por el mundo de tinieblas al que parezco condenado, intentando salir pero sin éxito, sin luz, sin calor, sin guía... a esto parezco eternamente destinado... Y por más que intento salir de esta cueva, más lejos está la salida. No dejo de buscarla, no obstante, y ya ni siquiera me planteo estar junto a ti, más bien prefiero no hacerlo, porque no quiero sufrir más. Mi corazón sigue estando destrozado, por ahora no he conseguido recomponer las piezas necesarias para hacerlo funcionar, es un maldito puzzle incompleto con piezas rotas, machacadas, quemadas y heladas.

No sé si estás ahí o no, si lees esto o no, si existes o no. Sólo sé que no puedo buscarte, que cuando lo intento me caigo a un foso lleno de espinas y piedras punzantes, y me cuesta mucho salir de él. Sólo sé que si te sigo buscando me caeré a otros fosos más.

¿Qué siento de verdad? Hay muchos problemas peores que tu ausencia, y más graves que perder el tiempo buscándote. Si me empeño en hallarte probablemente los otros problemas me coman, si es que no lo han hecho ya, y he de centrarme en ellos, porque son los que no me dejan vivir. A fin de cuentas tú sigues siendo una utopía.

miércoles, 19 de enero de 2011

La suave brisa de la helada tarde recorría toda mi piel que se ponía en su camino. Los olores de la lluvia invadían mi olfato, mientras mi vista se deleitaba viendo el campo mojado, la niebla invasora, y a ti mirándome. La oscuridad de la incipiente noche se dejaba ver poco a poco, ocultándose a la vez el sol de invierno por detrás de las montañas que coronaban aquel valle...

Tú me mirabas, yo te miraba. Ambos nos helábamos, pero nos daba igual, nos estábamos mirando. Tú, yo, y nadie más en el mundo. Tú, yo, y toda la eternidad por delante para estar juntos. Tú, yo, ¿para qué más?

La niebla avanzaba hacia nosotros, que comenzamos a caminar para huir de ella buscando un refugio. La noche nos alcanzó por el camino, pero no nos importó. Llegamos a la cabaña justo a tiempo para no vernos envueltos en la no visión blanca. Entramos y nos acercamos al fuego de la chimenea, el único punto de luz en kilómetros. Nos sentamos, nos miramos, me sonreíste... y el fuego de la chimenea dejó de ser el único punto de luz en kilómetros.

martes, 4 de enero de 2011

Sólo ha pasado un segundo desde el último segundo. Sólo uno. Y ahora otro. Y dentro de un segundo, otro. Y otro... y otro... y sucesivamente van dejando atrás su momento... Y otro... y otro...

El tiempo es relativo, es fundamental. Y otro... El tiempo es lo que queramos que sea. Y otro... Es una de nuestras torturas. Y otro... Se alarga cuando lo pasamos mal, se acorta con nuestra felicidad. Y otro... Nos impide disfrutar más de los buenos momentos. Y otro... Se regocija viendo cómo sufrimos en los malos. Y otro... No podemos impedirlo, ni luchar contra ello. Y otro... No podemos hacer nada, nada. Y otro... Sólo podemos intentar no tener malos momentos. Y otro... Y retener todo lo posible los buenos. Y otro... ¿Pero es eso posible para quien espera lo que no debe esperar? Y otro... ¿Es necesario aguantar esto? Y otro... ¿De verdad merece la pena ver pasar el tiempo? Y otro... ¿Vivir ese tiempo sólo con buenos momentos? Y otro... ¿Y para eso qué hay que hacer? Y otro... ¿A quién hay que tener o buscar? Y otro... ¿Hay que tener a alguien? Y otro... ¿Realmente el tiempo es lineal? Y otro... ¿Es algo que ha pasado y no puede volver? Y otro... ¿No es una ilusión de nuestra mente? Y otro... ¿Y nuestra mente en sí no es una ilusión? Y otro... ¿Nuestros actos, nuestras vidas, nuestras almas, no dejan de vivir en una ilusión vaga? Y otro... ¿Y por qué sufrimos entonces? Y otro... ¿Por qué amamos a quien no nos ama, por qué le sonreímos? Y otro... ¿Si no existe, por qué existe? Y otro... ¿Existimos nosotros? Y otro... ¿Siendo así, por qué la vida no es como queremos que sea? Y otro... ¿Por qué no tenemos al lado lo que queremos, a quien queremos? Y otro... ¿Por qué nuestra mente busca querer a alguien? Y otro... ¿Por qué suele escoger mal? Y otro... ¿Por qué piensa en ti mi mente? Y otro... ¿Por qué existes y no te puedo quitar de mi cabeza? Y otro... ¿Por qué no desapareces ya y me dejas en paz? Y otro... ¿Por qué no puedo ser feliz por tu culpa? Y otro... ¿Por qué no vivo sin ti de una vez? Y otro... ¿Por qué no vivo si ya no estás? Y otro... ¿Por qué la ilusión del tiempo y la mente me tienen confundido? Y otro... ¿Por qué me hacen sentir así? Y otro... ¿Por qué soy yo, si no sé quién soy? Y otro... Y otro...

sábado, 1 de enero de 2011

Nuevo año, nuevos valores, nuevas esperanzas y nuevos deseos. Nuevas oportunidades, nuevas victorias y nuevas derrotas. Todo lo que ha pasado en 2.010 es pasado ya, recuerdo ha de ser, y todo lo que ha de pasar en 2.011 futuro es, ocurrirá. De nosotros depende de que nuestro futuro se parezca a nuestro pasado, que nuestras victorias enmienden una derrota, que nuestra felicidad haga olvidar una pena ocurrida. Sólo nosotros podemos hacer que los errores no se repitan, que la vida siga, que las personas que nos han hecho sufrir se queden encerradas en el año acabado ya. Sólo nosotros, de nosotros depende que 2.011 sea recordado con alegría o tristeza, al igual que lo está siendo ya 2.010...

¿Y yo, cómo recuerdo el año recién acabado? Recuerdo una sonrisa, una mirada sincera, unos besos inolvidables, una compañía que esperaba eterna pero efímera fue. Recuerdo la ilusión de todos y cada uno de los momentos pasados en esa compañía, recuerdo las ganas que tenía de que llegara, la tristeza que sentí cuando se fue, y que siento aún, recuerdo... Recuerdo una ilusión por salir adelante, por recuperar viejas glorias sobre ruedas, recuerdo los deseos de levantar una empresa, de subirme al carro de la "buena vida", de la evolución, de dejar atrás los malos momentos económicos. Recuerdo también los preparativos de todos los proyectos que he llevado a cabo, o que se han llevado a cabo con, entre otras muchas más, mi pequeña aportación. Recuerdo dichos proyectos, su resultado, la satisfacción del trabajo bien hecho. Recuerdo... Recuerdo los deseos de ayudar a salvar vidas, y recuerdo también cada una de las sonrisas de esas vidas salvadas... Por supuesto recuerdo los sueños, las esperanzas, las promesas, principios y deberes... Recuerdo cada momento del año, tanto malo como bueno. Recuerdo sueños, esperanzas y promesas que no he podido cumplir, o que cumplí por un tiempo pero no ha podido seguir siendo así. Recuerdo los motivos de ello, y recuerdo que debo recordar mi camino para nunca salirme si quiero conseguir todo eso...

Recuerdos... pasado son. Atrás deben quedar para afrontar los nuevos retos del año que entra. Un año que nos da una nueva oportunidad de conseguir lo que nos hemos dejado pendiente en el anterior, un año que debe ser nuestro año. Renovación de promesas incumplidas, creación de nuevas, motivo de lucha deben ser, no debemos rendirnos. No debemos dejar de pelear por nuestro lugar en el mundo, por la compañía adecuada, y por los actos por los que seremos recordados.

Mi lucha comienza ahora. Soy yo, estoy aquí y voy a vencer.