domingo, 18 de enero de 2009

Quiero...

Quiero estar contigo, aunque muera. Quiero sentir tus brazos rodearme, aunque me duela. Quiero notar tus labios sobre los míos, aunque me envenene. Necesito mirarte a los ojos, y verme reflejado, necesito despertarme a tu lado cada día, abrazado, necesito la energía que me da tu sonrisa, apagado. 

Creo que te quiero. No dejo de pensar en ti, no dejo de desear tu compañía, esa que sólo me ofreces cuando a ti te viene bien, no dejo de querer sentir tu cuerpo junto al mío, no dejo de reprimirme las ganas de besarte, cuando estás a mi lado, no dejo de desearte. Y sin embargo, no quiero acordarme de tu rostro, no quiero que estés cerca de mí, no quiero notar tu cuerpo sobre el mío, no quiero ni besarte, por si me enveneno. 

Sabes el motivo de mi silencio a gritos, sabes por qué no te digo nada, y te lo digo todo, quiero gritar a los cuatro vientos que te quiero, quiero que me quieras, pero no me quieres, sólo cuando tú quieres.  Y yo eso no lo quiero. 

Me gustaría que estuvieses a mi lado. Podríamos llegar lejos juntos. Sin embargo me pones la miel en los labios, me haces castillos en el aire, y luego desapareces, y yo me quedo como un jodido imbécil que mira en un escaparate lo que desea tener, y que le es inalcanzable. No quiero seguir así, estoy sufriendo por tu culpa, gracias a ti, estás jugando conmigo, y eso me está destrozando. Me estás sacando de las tinieblas para meterme más en ellas, me estás calentando el corazón para destrozarlo, me estás haciendo recordar algo olvidado sólo para que recuerde por qué lo olvidé. 

¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué me estás matando de amor? ¿Qué es lo que he hecho yo para merecer tu ira? ¿Acaso me merezco sufrir de esta manera? Cada día me duele más el pecho, me estás oprimiendo el corazón, ahogando el alma, quitando la poca vida que me queda... quizá por un capricho tuyo, quizá por venganza hacia alguien que desconozco...

Si no me quieres, déjame olvidado. Si me quieres, quiéreme. Pero no me tengas así, porque me estás matando. 

martes, 6 de enero de 2009

Déjame

Déjame navegar por ese rostro perfecto, déjame perderme por sus islas, déjame orientarme por esos ojos que brillan como todas las estrellas del firmamento juntas intentando hacer un esfuerzo, lleno de envidia, por llegar a ser la mitad de bonitos que tus preciosos ojos oscuros, déjame acercarme a esa isla de salvación que es tu nariz, tan suave, como el resto de tu piel, tan bonita como la mejor de las obras de arte del mejor museo del mundo, déjame rozar esas mejillas sonrosadas, déjame tocar sus arrugas cuando te ríes, déjame acercarme a esos labios tuyos que me tienen hipnotizado, déjame verlos bien de cerca, quiero quedarme toda la eternidad viendo como te ríes, viendo como me sonríes, como me das energía con tu movimiento, déjame seguir navegando por tu piel, déjame acariciar tu barbilla, notar tu aliento cuando te beso, déjame seguir perdiéndome por tu cuerpo, rozando con mis labios cada centímetro de tu cuello, besándote, notándote, sintiéndote, amándote...


¿Cómo fingir que no ha pasado nada, después de ver como tus ojos capturaban con su mirada mi alma, cómo fingir que este momento no ha ocurrido nunca, si me has mirado y me has sonreído, cómo puedo dejar que pase el tiempo, si espero cada segundo que vuelvas a mirarme con esos ojitos, a reírme con esos labios, cómo quieres que piense que no se va a abrir una herida ya abierta aun sin haber cubierto la distancia que nos separa, una herida que me impide ver otros rostros, más que el tuyo, a notar otros ojos, más que los tuyos, a sentir otros labios, más que esos que nunca me han besado pero como si lo hubiesen hecho porque no los puedo olvidar?