lunes, 14 de diciembre de 2015



Dolor sienten mis labios porque los tuyos los esquivan. Mi piel, que apenas ha podido rozar la tuya, está quemándose por tu lejanía. Mis brazos, vacíos por no tener tu torso entre ellos. Ardiendo está mi corazón, porque no sabe de ti.¿Por qué esta distancia? ¿Por qué este vacío? ¿Por qué no una buena compañía? ¿Por qué no la mía? ¿Por qué no dejar que nuestros labios hablen de cerca, por qué no hacer que tu mirada se cruce con la mía, por qué tu piel y mi piel en una no se han de fundir? ¿Por qué no admites que mi presencia te hace un nudo en el estómago (lo he notado), por qué tu cabeza no deja a tu cuerpo reaccionar abrazándome y suspirando por mí, como yo suspiro por ti? ¿Por qué no alcanzar el fin de mundo tras mover montañas juntos? ¿Por qué no luchar, por qué no acercarnos? ¿Por qué me has de hacer esto? ¿Por qué te he encontrado, me has encontrado? ¿Por qué no perdernos, pero juntos, donde haga falta, donde nadie nos encuentre, donde podamos ser el uno con el otro hasta el final? ¿Por qué negar una realidad común que podría ser maravillosa? ¿Por qué me niegas un beso? ¿Por qué no crear una energía que nos mueva? ¿Por qué no soñar juntos? ¿Por qué?