Nadie me había contado lo que era mirarte a los ojos. Algunos me habían avisado, "cuidado, que hipnotiza". No quise creerlos, mentira pensé que sería. Igual que con tu sonrisa, no podía pensar en su forma, su tacto, su sabor y su consecuencia. Igualmente me dijeron que llevara cuidado con tu veneno, pero ni siquiera los escuché.
Mala hora aquella en la que me miraste y me sonreíste. Que mala hora aquella. No se habían equivocado, desde ese momento, aunque te esté viendo te echo de menos si parpadeo, mientras hablas sólo deseo besar tus labios, mientras estás cerca sólo quiero unirte a ti. Mala enfermedad sin cura la mía, mala situación la que me toca vivir, tan cerca que puedo tocarte, tan lejos que no puedo tenerte...