Te quiero. No sabes cuanto, y no sabes cuanto me cuesta reprimirme decírtelo. Te quiero, sí, junto a mí, hacerte feliz, que mi mundo sea tu mundo, que tu mundo sea mejor junto al mío, que hagamos grandes cosas juntos, que hagamos de las más pequeñas, las mejores. Te quiero, sí, quiero que tengas ganas de verme, que me tengas delante de ti y me abraces sin pensar, que me beses sin decir nada, que caminemos juntos hacia el tiempo, que nada, ni nadie, impida que tu sonrisa sea por la mía.
Sí, te quiero, y no sabes cuanto, ni cuanto me cuesta no decírtelo. Es saber de ti, es tenerte delante, y no querer parar de decírtelo, de sentir tu calor, de que tus brazos y los míos hagan un escudo contra el exterior. Sí, te quiero, ¿y qué?