Lárgate ya... o vuelve. Tu actitud despótica no está más que amargándome la existencia. Como si ya de por sí estuviese bien...
No quiero verte. No quiero saber de ti. No quiero que aparezcas en mi vista, que tu mirada me vea. No quiero, no quiero. Sólo quiero ser feliz, sin ti porque no he podido contigo, que seas feliz, sin mí, porque conmigo no has querido, y que no estés todo el día amargándome y fastidiándome. Largo de vida de una vez. Necesito que salgas de ella para siempre y sin retorno.