jueves, 24 de julio de 2008

Yo soy tu alma, yo soy tu pena, yo soy tu alegría, tu risa y tu desdicha. Yo controlo tus sentimientos, yo controlo tus emociones, tus estados de ánimo, tu vida. Yo tengo el poder de darte o quitarte el amor, tengo el poder de evitar que vivas, o de conseguir que lo sigas haciendo. Yo marco tu ritmo, tu respiración, tus movimientos, tu presencia en este mundo está supeditada a mí, a mi funcionamiento, a mis movimientos, a mis deseos. Puedo hacer que sufras, puedo hacer que goces, puedo hacer que vivas o que mueras, todo eso puedo hacer yo.

Estoy helado, estoy moviéndome sin moverme, estoy vivo, estoy muerto, estoy pero no estoy. No siento, no amo, no gozo, no pienso y no razono. No hago nada para que vivas, pero tampoco lo hago para que mueras, que sé que es lo que quieres. No hago nada para que abras los ojos y veas el mundo que te rodea, pero tampoco lo hago para que los cierres del todo, que es tu deseo. A diferencia de ti, conservo la esperanza de que alguien nos haga vivir, sentir, amar. Tú ya la has perdido, y eso me afecta, porque yo soy tú. Soy parte de ti. Soy lo que te mantiene en este mundo de tinieblas que te empeñas en ver, en este mundo de luz que rechazas a pesar de saber que ahí está, esperándote, esperando el día en que salgas de la oscuridad y vivas de una vez, que es lo que te mereces, lo que nos merecemos, que ya es hora.

Podrías hacer algo por echarme una mano, ¿no? Mantenerte aquí me está costando mi vida, y más ahora que me tienes frío y carente de sentimientos positivos, y tú no haces nada por calentarme y que te pueda hacer vivir. Suerte tienes, amigo mío, de que sea tan resistente como el resto de ti, porque de no serlo, ni tú ni yo estaríamos aquí ahora mismo, manteniendo esta conversación. Suerte tuya, desde luego, sabes que otros como yo han fracasado en su intento de hacer vivir a sus dueños, y han muerto ambos de pena, en soledad. Sin embargo tú me tienes aquí, aguantando, resistiendo los envites a los que nos tienen acostumbrados a ti y a mí, soportando todos los golpes que nos llevamos todos los días, a cada hora, en cada instante.

Ya es hora de que reacciones, ¿no? Podrías ayudarme, que tu vida es mi vida, es mi tarea mantenerte en ella, pero no hay forma de que el esfuerzo lo compartas, sólo yo cargo contigo, sólo yo consigo que estés aquí, y la verdad es que ya estoy cansado de aguantarte así, y cada día más preocupado por nosotros, cada día más cerca de la tiniebla eterna a la que podemos llegar como no espabiles...

Vive de una vez, sal, recibe la luz del sol, enamórate ya, que tengo ganas de sentir a algo como yo cerca de mí, que tengo ganas de compartirme con una mujer... Tengo ganas de vivir, no como tú. Tengo ganas de sentir amor, de sentir las caricias de una persona, sus abrazos, sus besos... eso que sabes que tanto me gusta y hace una eternidad que no siento... Tengo ganas de notar el amor recorriéndome, de que alguien me note en sí, de amar y de querer...

¿A qué esperas? Múevete.