Desesperación, temor, miedo, pena... ganas de llorar, es lo que siento. Ganas de gritar invaden mis pulmones, ganas de dejar de sentir invaden mi corazón, ganas de dejar de vivir invaden mi alma. Todo en mí es ahora mismo tinieblas. Abro los ojos, pero no veo, alargo la mano, pero no toco nada, respiro, pero no vivo. Todo me ahoga, todo me invita a morir, todo me reprime la vida. No hay forma de que me salgan las cosas bien, no tengo suerte, no sé como hacer para poder vivir sin pensar en que todo está en mi contra.
No encuentro a nadie, aunque estoy rodeado de gente. Dicen que mi alma gemela ronda cerca de mí, pero sólo me encuentro problemas, gente que se aprovecha de mí, gente que me utiliza para algo diferente de hacerme feliz... Sigo pensando que mi mujer ideal existe, pero cada día dudo más de encontrarla, la veo más lejos. Todas aquellas en las que puse un poquito de esperanza me fallaron, todas aquellas en las que parecía podía depositar mi corazón, me lo rompieron. Sigo enamorado de una persona que no quiere saber nada de mí, y que sin embargo llena mis sueños con su presencia, llena mis ojos con su mirada, llena mi mundo con su sonrisa. No obstante, no me quiere. Ni siquiera quiere verme, mucho menos abrazarme, y de besarme, mejor ni hablar.
¿Por qué he de sentir todo esto? ¿Por qué debo ser yo el que sufra siempre por todo? ¿Por qué no puedo ser feliz de una vez, que creo que ya me merezco? ¿Por qué he de sentir impotencia al ver como no puedo vivir, como no me salen las cosas bien, como siempre he de estar amargado y atado, sin poder hacer nada? ¿Por qué parece que nunca vaya a salir de la ruina en la que estoy? ¿Acaso no me merezco ser un poco feliz, aunque sea solo? No necesito tener a nadie a mi lado para ser algo feliz, sólo necesito que me salga algo bien. Por ahora me conformo con no tener que pensar en que no tengo ni un euro, y que debo muchos, sólo necesito no deber dinero... y sin embargo, por más que intento cumplir eso, más me ahogo en deudas, muchas ni siquiera mías...
Sólo necesito poder dormir por las noches. No necesito que nadie me dé abrazos, no necesito que nadie me bese, no necesito que nadie me acaricie, no necesito que nadie me quiera...
¿A quién quiero engañar? Sí lo necesito, y mucho. Es lo único que me puede mantener unido a este mundo que, a pesar de que sólo parece una basura, sé que puede llegar a ser hasta bonito... Y sin embargo, sólo obtengo lo contrario. Engaños, falsos besos, mentiras, desprecio... ¿Realmente merece la pena vivir así? Por ahora, para mí, gana el No. ¿Y la solución? Si hay, no está a mi alcance ahora mismo...
En fin. Al final uno se acostumbra a ser sufridor eterno y solitario errante para siempre.