lunes, 10 de diciembre de 2007

¿Por qué yo?

Una vez más, volvió a pasar. Una vez más, no levanto cabeza. Una vez más, la posible felicidad que tanto anhelo se esfumó antes de llegar. Una vez más tendré que esperar para ser feliz. Una vez más, no sé cuando será eso, una vez más creo que nunca llegará.


¿Qué es realmente lo que me pasa? No lo sé, no puedo levantar la cabeza y mirar, porque cuando lo intento, alguien me la pisa y vuelvo a hundirme. Esto no es normal, algo ha de haber intentando fastidiarme la poca felicidad que necesito para vivir. ¿Es que acaso no me merezco ser feliz? ¿No me merezco vivir? Yo, que lucho por ayudar a los demás, yo que intento hacer feliz a los que me rodean, yo que intento no fastidiar, que creo que puedo ser útil en este mundo de mierda que nos ha tocado vivir, y lo único que hago es sufrir, ser envenenado para que no pueda mirar a la cara a la gente que me quiere mirar, que podría hacerme vivir de verdad, si es que eso existe...

A veces pienso que sólo estoy en este mundo para ocupar hueco, para los pocos que me quieren sufran viéndome hundido y sin posibilidades de salir a flote. Y eso me angustia más, me vuelve más irascible, y acaba siendo peor, yo más hundido y ellos más hartos de mí. Y vuelta a empezar. Yo, que sólo quiero ayudar, yo que sólo necesito paciencia y una sonrisa, me veo más y más mal, más oscuro y frío.

No siento nada. No tengo corazón. Lo único que le he hecho ha sido sufrir, y me ha dicho basta. Se ha helado, y no hay forma de calentarlo de nuevo. No hay nadie capaz de hacerlo, no hay nadie que quiera intentarlo. Siento un enorme vacío en mi interior, por el hielo que lo rodea, y no es posible eliminar eso. No puedo encontrar a nadie que lo intente, me es imposible, y eso me agobia y me entristece aún más. ¿Realmente me merezco estar solo? ¿Realmente es esto vida? ¿Realmente merece la pena vivir? Yo siento que no, que todos estamos aquí para hacer felices a los demás, que nos merecemos todos una sonrisa de alguien que nos quiere, una caricia, un abrazo, un beso...


¿Por qué luchar? Llevo 26 años haciéndolo, y aún no lo veo claro. ¿Acaso es para ser más altos, más guapos, con más dinero, con mejores coches o mejores casas? ¿O quizá es para hacer que los que nos quieren ver hundidos no se salgan con la suya? Espero que no. La vida ya es demasiado triste si luchamos por ser felices, por tener a alguien a quien hacer feliz, por poder visitar aquellos sitios que anhelamos, o hacer eso que siempre hemos deseado. Pero, una vez más, no lo veo claro. No le veo sentido a nada, ahora mismo mi vida no sólo no está vacía, sino que está perdida, entre tinieblas, fría, errante, sin saber lo que decir ni hacer. Intento luchar por ser feliz, y sólo consigo ser desgraciado. Llevo mucho tiempo hundiéndome, mala racha, me dicen unos, mal de ojo, me dicen otros... ¿Pero es eso cierto? ¿Acaso hay una buena racha? Llevo 26 años sin verla, aunque me haya parecido que existía, no ha sido cierto, han sido falsas y vanas esperanzas de vivir. Ponerme la miel en los labios, y quitármela cuando he querido a notar su dulce sabor, su áspero tacto, su calidez. ¿Es eso ser feliz? ¿Es eso vivir? Entonces lo siento, no quiero.

No he contado los motivos de mi pensamiento, pero no importan. Mi vida, en general, es el motivo. Lo siento por aquellos que me quieren y yo los quiero, aunque no se lo diga nunca. Lo siento por aquellos que me quieren y yo no los quiero, lo siento, y más, por aquellos a los que quise y no me quisieron. Y también por los que no me han querido querer, esos por los que más lo siento, porque seguramente les hubiera podido hacer feliz, y ellos a mí.

¿Qué es lo que pide una persona en esta situación? Nada. Si acaso, y es mi caso, que pase el día y venga la noche, la oscuridad, el frío, la calidez de la cama tranquila y solitaria, el mundo de los sueños, donde se puede ser feliz sin serlo, ser afortunado teniendo desgracia, ser guapo cuando se es feo. Pero claro, los sueños, sueños son, y no se hacen realidad, y se esfuman en cuanto llega el día. Y hay que levantarse, y vivir sin vivir, y abrir los ojos y luchar por una causa que parece perdida. Y pensar. Sí, eso que es tan malo para la salud pero que, sin embargo, todos deberíamos hacer alguna vez en la vida. Y sufrir, y desear que vuelva de nuevo la triste noche, para volver al mundo de los sueños, los que nunca se cumplirán pero que sin embargo siguen existiendo e ilusionando a quien aún conserva algo de esperanza. Como yo. Aunque no lo parezca, tengo esperanza en vivir de verdad algún día, si es que es eso posible, y si es que no me he hundido tanto que me he ahogado.