martes, 4 de agosto de 2015

¿Dónde vas, velero sin velas? ¿Hacia dónde navegas sin brújula? ¿A qué puerto esperas arribar, sin destino? ¿De dónde vienes, sin bandera? ¿Qué esperas encontrar, allá donde toques tierra?

Camino sin rumbo, destino sin fin, viaje sin sentido, paseo involuntario en un mar de tinieblas y de miedos, de oscuridad y de frío. Luces efímeras por el camino parecen guiar el viaje, pero falsas alarmas son, pronto se apagan, antes de llegar a puerto, antes de vislumbrar las miradas que contienen. 

Miel que no puedo degustar, piel que no puedo tocar, labios que no puedo saborear, ¿por qué aparecéis y desaparecéis en una nube gris que siempre está alrededor de mí? ¿Por qué os dejáis ver sin que os pueda probar, por qué os limitáis a rozar mi cuerpo y luego volar? Esperanzas tengo de que os quedéis conmigo, a mi lado, en mi viaje, compartiendo mi camino, pero nunca ocurre, os dejáis ver e invisible os volvéis muy pronto, ¿por qué? ¿Qué os hace huir de mí? 

Por favor, quedaos conmigo. Quiero contemplaros durante la travesía por el mar perdido, todos los días, a mi lado, quiero que seáis felices a mi vera, que no os separéis de mí. Quiero que me iluminéis el camino al final, quiero ser la luz del vuestro, compartir los pasos, las caídas y los avances. Quiero que me queráis. A pesar de todos los errores que pueda cometer, que lo bueno sea más y mejor, que lo malo se diluya en un recuerdo borrable. 

Sonrisa preciosa, mirada estupenda, piel maravillosa, tú entera, quédate junto a mí, ven conmigo hasta donde podamos llegar, será lejos, será duro, pero merecerá la pena.