lunes, 16 de noviembre de 2009

Pobre cuerpo sin vida, pobres venas sin sangre, pobre alma sin destino, luz que crees ver, destello inexistente resulta. Ay, iluso de ti, que piensas que alguna persona te quiere iluminar el camino, que crees que alguien lo hará, que sueñas con ver la luz que produce su sonrisa, que crees notar su presencia... que esperas que aparezca, y que ilusionas con una simple palabra vacía, sin significado, sin verdad. ¿Qué esperabas, qué creías que pasaría? Triste vida la tuya, triste alma errante la que tu interior posee, frío y roto corazón el que aloja, no viene nadie a calentarlo y recomponerlo, ilusiones vanas las que tienes, falso amor el que recibes, el que crees recibir, mala hora aquella en la que crees entender posibilidad de amor, no sé para que te metes en el mundo de los vivos, con lo tranquilo que estás en las tinieblas del purgatorio, esperando el momento de la ida al infierno en soledad...

Triste vida del que triste espera.