Tú dándote la vuelta porque no puedes reprimir las ganas de darme un beso. Ahora tu rostro junto a mí, tus ojos a la altura de los míos, tus labios besando los míos, tus brazos rodeando mi cuello, tu pecho acariciando el mío, tu cadera provocando a la mía, tus pies jugando con los míos. Mis brazos rodeándote y acariciándote la espalda quieren estar, tu largo pelo oscuro con envidia porque no lo tocan mis manos. Así eternamente... sueño inmortal, deseo irrealizable, vida que no existe...
Expresiones de desahogo por doquier barren este lugar lleno de letras tristes y alegres, apenadas y contentas por estar aquí.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Me imagino una vida que no tengo.
Me imagino una vida que no tengo. Acostado en mi cama, sin hacer nada, sin esperar nada, recibo en mi mente unos recuerdos y unas imágenes que no son más que producto de mi triste imaginación, que no existen, que son humo, o que son lo me gustaría ver. Mi única compañía real, mi respiración. Mi única compañía deseada, la tuya. Te veo tumbada junto a mí, dándome la espalda, con tu largo pelo oscuro ante mis ojos, con tu torso tocando el mío, mi brazo rodeando tu pecho, tu brazo junto a él, cogiéndome de la mano, acariciándome suavemente, mis labios rozando tu cuello, tus pies y los míos compartiendo el mismo espacio debajo de las sábanas. Respiraciones sincronizadas, tacto único para los dos, vida común, deseo del uno por el otro, tiempo que no corre y tampoco importa. Sólo importan nuestros sentidos, que nos permiten comprobar que estamos juntos, abrazados, y nada más. Debajo de las sábanas los dos, dentro de nuestra vida ambos, dejando correr el tiempo, esperando que no corra, intentando que este momento no acabe...