El invierno llega ya, con su helada oscuridad, con su blanco frío, con su ausencia de vitalidad. El invierno viene, lo hace para recordarnos que todo lo que sube ha de bajar, que todo lo que se calienta, se enfría, y todo lo que nace, muere. Nos enseña a un día de oscuridad y de hielo, a un día de soledad y de preguntas. Nos enseña la parte baja de la vida. Sólo así se puede ir para que pueda venir la primavera, la creadora de vida, de luz, de amor y de compañía, la que nos muestra el calor y el esplendor de la felicidad, la que provoca tu llegada...
Expresiones de desahogo por doquier barren este lugar lleno de letras tristes y alegres, apenadas y contentas por estar aquí.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Estación.
Hojas amarillas, rojas, verdes (las menos), hojas que caen, que resisten movidas por el viento, que no lo hacen, que siguen en pie a pesar de todo, hojas muertas, hojas vivas, hojas que nos saludan al pasar, hojas que desde el suelo nos reverencian para que las pisemos, hojas con formas extrañas, hojas típicas, hojas que vemos y hojas que no vemos... Otoño que nos visita y nos abandona, dejando una caída de vida a su paso, dejando un rastro de aparente vacío, dejando una triste soledad mentira...