Has venido a mí, no sé bien como ni desde donde, ni sé desde cuando quieres llegar hasta mi lado, pero ya estás aquí. Espero para quedarte. ¿Por qué? Porque no dejan de repetirse en mi cabeza y en mi corazón las vistas de tu sonrisa, de tu boca, de tu nariz, de tus ojos, de tus orejas (que a pesar de lo que digas son preciosas), de tus mofletes y de tu alma. No quieren borrarse de mi memoria, no quieren dejar de ser contempladas por estos tristes ojos míos que llevaban toda la vida esperando tenerte delante suyo. No quieren alejarse de mí.
La triste oscuridad que me rodeaba ha desaparecido, la has apartado con una única sonrisa tuya.
El triste frío que permanecía en mí ha desaparecido, lo has derretido con una única mirada tuya.
La triste pena que me hacía morir ha desaparecido, la has matado con un único beso tuyo.